Articulos de ajedrez-español
Reportaje de las actividades de ajedrez
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Un reportaje de las actividades de ajedrez en la isla de Mallorca, publicado en una de las paginas mas importantes de ajedrez en España......... http://www.ajedreznd.com/2009/mallorca.html
CUÁL ES EL SECRETO PARA LLEGAR A SER CAMPEÓN DE AJEDREZ?
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CUÁL ES EL SECRETO PARA LLEGAR A SER CAMPEÓN DE AJEDREZ?
Uno sólo: y está contenido en el lema de nuestras Fuerzas Armadas: "trabajo, trabajo y más trabajo".
Y saben ustedes ¿por qué hay tan pocos campeones?
Porque el 95% de los ajedrecistas carecen de la determinación de poner en práctica sus capacidades ociosas. Esa tremenda mayoría se asienta rápidamente en el fondo de la mediocridad y le echa la culpa de sus pobres actuaciones en torneos a la mala suerte, mientras que el otro 5%, el de los campeones, continúa progresando hacia estratos superiores.
Es un fenómeno común que el ajedrecista que piensa en llegar a la cumbre se desanima cuando encuentra que la tarea no es fácil. Y que pese a todo lo que estudia y practica, se desalienta cuando los resultados en los torneos no le favorecen.
Aparte de persistir con entusiasmo en el trabajo de preparación teórica y técnica, debemos saber utilizar sabiamente ese poder de elección del cual estamos dotados los seres humanos. Entre muchos otros poderes tenemos el poder de pensar, de imaginar, de reír y de crear.
Frente a una derrota tenemos dos alternativas:
1a.) Deprimirnos, maldecir, ponernos tristes, dejar que el pesimismo se apodere de nosotros hasta el punto de no dormir, caer en la autocompasión, buscar pretextos, excusas y razones para justificarnos.
2a.) Aprender de la derrota, analizar donde estuvo mi fallo (ver "Auto análisis de una Partida de Ajedrez"), y prepararme con entusiasmo y compromiso para la próxima confrontación.
¿Cuál de estas dos actitudes es la correcta?
Y, sin embargo, ¿Cuál es la que comúnmente adoptamos?.
En esto radica justamente el utilizar sabiamente nuestro poder de elección. Porque soy YO y nadie más quien elige como debo sentirme y actuar en cada circunstancia.
Recuerda que Alekhine cuando perdía una partida de torneo, en la próxima ronda hacía un premio de brillantez.
Entre los aspectos negativos debemos desechar la pereza en el estudio y la preparación. El menosprecio hacia el estudio de la teoría sobre la técnica del ajedrez es en realidad un mecanismo de justificación de la pereza y mediocridad.
Si un jugador ha estudiado dos capítulos de diez en un libro de técnica de finales, sus recursos se reducen al 20% del tema central y sus resultados prácticos en finales será justamente de ese porcentaje. Si quiere mejorar su ubicación en futuros torneos debe estudiar más.
La influencia de la actividad ajedrecistica
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NFLUENCIA DE LA ACTIVIDAD AJEDRECÍSTICA SOBRE ALGUNOS PROCESOS Y FORMACIONES PSICOLÓGICAS: UNA APROXIMACIÓN AL TEMA.
María de las Nieves Morales Cardoso
Licenciada en Psicología
La mayor parte de los materiales e investigaciones sobre la relación entre psicología y ajedrez enfatizan en el estudio de aquellas cualidades psicológicas imprescindibles para realizar un juego mas eficaz. Cada día se habla con mas frecuencia de la importancia de los factores psicológicos en el resultado de la lucha deportiva.
Coincidimos en que la psicología puede y debe ponerse al servicio del perfeccionamiento de la maestría del ajedrecista, del mantenimiento y desarrollo de sus facultades deportivas. Pero eso no es suficiente, sobre todo si se trata de la enseñanza del ajedrez en las edades tempranas. " Yo quiero que mi hijo sea un ajedrecista brillante ", dirán algunos padres, y es un deseo justo. Pero es innegable que por encima de esto, lo que todo padre desea es que su hijo sea un individuo sano física y psíquicamente, con un pleno desarrollo de sus capacidades y una personalidad independiente, equilibrada y armoniosa.
Se impone entonces la pregunta: ¿Puede la práctica del ajedrez contribuir a estos fines? Si esto es así, ¿cuáles son las características de este Juego que le otorgan tal valor pedagógico? ¿Sobre qué procesos y formaciones psicológicas influye con mas fuerza? Estas son las principales Interrogantes a las que pretendemos dar respuesta.Básicamente, el ajedrez es considerado una escuela del intelecto, incluso por aquellos que no conocen el juego. ¿Se han fijado en lo que ocurre cuando algún padre comenta que su hijo es ajedrecista? Pues probablemente lo primero que diga su interlocutor sea: "¡Qué bien, tu sabes que eso es magnifico para el desarrollo de la inteligencia!"
Puede que esta persona no sepa ni mover las piezas y su observación se base simplemente en que el ajedrez es el deporte donde como excepción la acción motriz no es determinante, ocupando el primer lugar la actividad psíquica.
En cualquier caso, tiene razón. La practica del ajedrez contribuye al desarrollo de las facultades intelectuales del individuo. Gracias a ella se agiliza y fortalece la memoria. Por otra parte, la continuidad de los cambios que se producen en el tablero, así como la obligación de calcular toda posibilidad, favorecen el incremento de la atención. Se ha observado que la disminución de la distracción en muchos niños y adolescentes coincide con el inicio de su afición por el ajedrez.
Pero indudablemente, el ajedrez alcanza su mayor y más interesante influencia (desde el punto de vista intelectual) en el pensamiento.
Como todos saben, el pensamiento es búsqueda y descubrimiento de lo nuevo; la necesidad de este surge cuando en la práctica, ante la persona aparece un nuevo problema, nuevas circunstancias y condiciones de actividad. Y el ajedrez es precisamente un proceso continuo de aparición de situaciones problemáticas. Los cambios en la posición obligan al ajedrecista a diferenciar lo nuevo de lo ya conocido, redefinir sus planes y buscar nuevas alternativas, o lo que es lo mismo, lo obligan a pensar.
Ahora bien, el pensamiento implica tres procesos fundamentales: análisis, síntesis y generalización, y la práctica del ajedrez es una magnífica vía para el desarrollo de los mismos.
Análisis es la identificación en el objeto de aspectos, elementos, propiedades, conexiones, es la división del mismo en sus distintas partes y componentes. Cuando el ajedrecista valora la posición, esta analizando sus diferentes elementos: relación de material, seguridad de los reyes, conformación de peones, movilidad de las piezas, etc.
La unificación de los elementos separados en el análisis es la síntesis. A través de ella el jugador descubre las conexiones entre las diferentes piezas y determina la importancia de las mismas en base a dichas conexiones.
El análisis y la síntesis siempre se interrelacionan y su unidad se manifiesta en la comparación. Cuando comparamos dos o más objetos, empezamos por correlacionar uno con otro, es decir, por la síntesis. Ahora bien, durante esta síntesis se produce el análisis de los objetos comparados, para identificar en ellos lo general y lo particular. Así la comparación conduce a la generalización.
Por ejemplo, un ajedrecista analiza diferentes partidas de un determinado sistema de juego y va identificando los elementos más generales de estas posiciones. En la partida viva esta generalización conduce a la elección de una alternativa de conducta (un plan, una variante) en función de las características de la posición.
Es algo así como transferir la solución de un problema ya conocido a otro similar en condiciones diferentes. Claro que para trasladar correctamente la solución de un problema a otro es necesario descubrir lo sustancialmente general existente entre ellos. Entre dos o mas objetos pueden haber muchos rasgos semejantes, pero que no expresen las propiedades sustanciales de los mismos.
Una generalización en base a esos rasgos frecuentemente es superficial y conduce a error. Por ejemplo, analizando algunos de los rasgos exteriores de la ballena, podríamos llegar a la conclusión de que la misma es un pez, conclusión errónea, puesto que la ballena es un mamífero.
En este sentido, pensamos que el ajedrez impone la necesidad de una generalización adecuada, basada en lo sustancial y no en lo superfluo. Si el jugador no capta correctamente la esencia de la posición y elige un plan inadecuado, esto puede afectar negativamente el equilibrio de la lucha e incluso el resultado de la partida. De ahí que el ajedrecista recibe una retroalimentación bastante inmediata de la corrección y exactitud de sus planes y valoraciones.
Pero no sólo la victoria o la derrota sirven de feedback, en muchas ocasiones el cálculo de una variante concreta le muestra al jugador que no ha captado la esencia de la posición y lo remite a niveles mas profundos de análisis y síntesis. Por ello se dice que en el pensamiento ajedrecista se da una perfecta unidad entre lo concreto y lo abstracto, pues la valoración general, las ideas y generalizaciones actúan de manera conjunta al razonar un movimiento determinado o una variante concreta.
Los "beneficios intelectuales" del ajedrez no terminan aquí.{mospagebreak} La práctica de este juego puede convertirse en un ejercicio para el desarrollo de algunas particularidades individuales del pensamiento. El hecho de ser el ajedrez algo muy individual, donde el jugador debe tomar constantemente sus propias decisiones, contribuye a desarrollar la capacidad de plantearse el nuevo problema y de resolverlo con las propias fuerzas. A esto se le ha llamado independencia de pensamiento y es en ella donde se manifiesta el carácter creador del mismo.
También podemos utilizar el ajedrez para ayudar al desarrollo de la flexibilidad del pensamiento, que consiste en la capacidad de cambiar el camino tomado inicialmente (el plan) para resolver la tarea, si el mismo no satisface los requerimientos de la situación. Esto fue demostrado experimentalmente en un trabajo realizado en nuestro país por el profesor Jorge Lescaille, quien encontró que la enseñanza del ajedrez repercutió favorablemente en el desarrollo de la flexibilidad del pensamiento de los niños preescolares mayores que fueron objeto del experimento formativo.
En cuanto a otra de estas particularidades, la rapidez del pensamiento, ella es especialmente necesaria en aquellas situaciones donde la persona debe tomar una decisión en un tiempo limitado, por ejemplo, durante una batalla, un accidente, o durante una partida de ajedrez.
Hasta ahora nos hemos referido fundamentalmente a la influencia positiva que sobre la esfera intelectual del individuo tiene la práctica del ajedrez. Sin embargo, creemos que en este juego el intelecto se manifiesta como un componente entre otros. En el ajedrez quien analiza, elabora planes, calcula variantes, se defiende o ataca, es el ser humano concreto, como personalidad, y no su pensamiento de manera aislada.
Sobre esta relación ajedrez?personalidad se ha dicho y escrito bastante, si bien se ha investigado poco. Abundan los testimonios de grandes jugadores que reconocen una influencia positiva de la practica ajedrecística sobre su personalidad. El mismo Alexander Alekhine dijo una vez sin rodeos: "Mediante el ajedrez he cultivado mi carácter. Este arte enseña a ser objetivo, y en él uno puede llegar a ser gran maestro si reconoce sus defectos y errores."
En la bibliografía ajedrecística encontramos también numerosas referencias a los beneficios de la práctica de este juego para el desarrollo de la personalidad del individuo. Por ejemplo, se dice que el ajedrez ayuda a tomar decisiones, pues el jugador se enfrenta durante la partida a continuas situaciones problemáticas que debe resolver por si mismo. Para ello debe evaluar previamente las diversas posibilidades, o sea, tomar determinadas garantías de seguridad antes de elegir una alternativa.
Se plantea además que la necesidad de aplicar sucesivamente en la partida las decisiones tomadas (sacrificar una pieza, llevar a cabo determinado plan) contribuye a modelar la voluntad, a formar un carácter resuelto y a estabilizar las emociones.
Un aspecto en el cual coinciden muchos estudiosos del tema es la importancia del ajedrez en la educación del sentido critico consigo mismo. El ajedrez es un juego sumamente individual, el resultado de la partida depende exclusivamente del jugador. La derrota no puede achacarse a nada o a nadie, sino a uno mismo. Esto ayuda al ajedrecista a sentirse responsable de sus actos y a no buscar pretextos para justificarse ni engañar su amor propio. Lo obliga a mirarse a si mismo, detectar sus errores y corregirlos. "En el tablero de ajedrez ?escribió Lasker? no hay lugar para la mentira y la hipocresía. La belleza de una combinación reside en que siempre es verídica. La inexorable verdad que se expresa en el ajedrez desenmascara al hipócrita."
Todas las argumentaciones hasta ahora mencionadas parecen muy lógicas y seria en extremo difícil para un ajedrecista estar en desacuerdo con ellas. Pero si las tomamos al pie de la letra podríamos pensar que el ajedrez es la "varita mágica" para el desarrollo de la personalidad, conclusión esta ingenua y por demás, errónea.
Ninguna actividad tiene por si misma un valor psicológico, aún cuando esta actividad sea apasionante y se llame ajedrez. Por supuesto que existen determinados aspectos de una actividad concreta que adquieren un significado psicológico, por ejemplo, el tipo de objeto abarcado por ella, su grado de dificultad, la interrelación entre las partes componentes del objeto, los aspectos esenciales y no esenciales del mismo, las acciones psíquicas que presupone la actividad, etc.
Pero en realidad, la actividad cobra un valor psicológico preciso para la personalidad en función de dos aspectos fundamentales:
1. Las formas de organización de la actividad.
2. La personalidad como determinante del propio significado psicológico de la actividad.
Ubicándonos nuevamente en el ajedrez, podemos decir que el primer aspecto, relativo a la organización de la actividad, tiene una gran importancia desde el punto de vista pedagógico. Si bien el ajedrez encierra en su misma esencia una serie de ejemplos de gran valor psicológico (a los que ya nos referimos anteriormente) no debemos dejar la acción de los mismos a la espontaneidad, sino por el contrario, tratar de utilizarlos de forma consciente y organizada, en correspondencia con objetivos trazados con anticipación. El proceso de formación del ajedrecista, al igual que cualquier proceso de aprendizaje, debe ser dirigido. Si el entrenador une a todo su arsenal técnico una serie de conocimientos psicológicos y pedagógicos, puede convertir el ajedrez en un valioso instrumento para influir en el desarrollo de la personalidad del alumno.
En cuanto al segundo aspecto, mencionábamos a la personalidad como determinante del propio significado psicológico de la actividad. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que la actividad supone la implicación necesaria del sujeto en la realización de algo y cuando hablamos de implicación nos estamos refiriendo a la esfera motivacional del individuo. No es la actividad por si misma, sino los cambios en la esfera motivacional ocurrentes en la marcha de la actividad los que conducen a un nuevo nivel de desarrollo psicológico.
Cuando los motivos adquieren un alto nivel en la jerarquía motivacional del individuo y son concientizados por éste, decimos que estamos en presencia de una tendencia orientadora de la personalidad. La tendencia orientadora es justamente una integración de motivos de nivel superior que movilizan y orientan la conducta del sujeto en función del logro de determinados objetivos.
Por supuesto que el proceso de formación de objetivos puede tener distintos grados de desarrollo. Pero sólo ante una tendencia orientadora el individuo es capaz de transformarse a si mismo en función del logro de sus objetivos.
Esto es perfectamente aplicable –y mucho más comprensible– si nos referimos al ajedrez. Es cierto que la práctica del mismo, dirigida y organizada conscientemente, puede ayudar a tomar decisiones, modelar la voluntad y el carácter, estabilizar las emociones, promover el auto análisis y educar el sentido autocrítico, todo esto precisamente porque el camino hacia el éxito ajedrecístico depende en gran medida de todos estos aspectos. Pero para que esto sea posible, el ajedrez debe ocupar un alto nivel en la jerarquía motivacional de la personalidad y desde ese nivel imponer al ajedrecista la necesidad de orientar su conducta hacia el logro de determinados objetivos, de plantearse metas y proyectos y de reflexionar activamente sobre las propias posibilidades, modelando de forma consciente su personalidad.
Solo así, en una relación circular, el ajedrez ayudará a la personalidad y ésta en su autodesarrollo podrá contribuir al perfeccionamiento ajedrecístico.


